Sopa & Caldo. Vivencias de plato y copa

Can Talamàs

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Diciembre 19, 2009

Can Talamàs (c/Santa Clara 3; 93 760 23 65) es un pequeño restaurante en el centro de Sant Pol de Mar (Maresme). Su oferta de fin de semana, cantada a pie de mesa, se compone de unos 5 o 6 primeros y otros tantos segundos a modo de menú y con un marcado carácter de cocina tradicional; su especialidad, sin duda, las cazuelas. Su autenticidad, la calidad de producto y sobretodo su acertado precio son atributos suficientes como para merecer la visita.

Estuvimos un sábado noche. De primero cogollos con jamón de pato: máxima sencillez bien resuelta. De segundos un entrecot a la brasa con escalibada y pollo con ciruelas. Bien el entrecot, buena carne con buen sabor de brasa; magnífico la escalibada (solo pimiento rojo). El pollo fabuloso, puro sabor tradicional: cocina lenta, sin prisas. Postres caseros bastante buenos; tomamos flan y pastel de coco. Agua de 1,5l y una cerveza Glops! negra. Todo 40€ (fijo de 20€ por persona). Y como apunte: jamás en mi vida había comido tan rápido en un restaurante. Verlo para creerlo. Y, por cierto, bien para ir con niños ya que preparan, previo aviso, lo que las pequeñas panzas deseen. Buen detalle. Sobra el humo y habría que mejorar la carta de vinos. Un acierto.

Caldeni

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Diciembre 1, 2009

Tras mucho tiempo de intentonas el pasado sábado, por fin, pudimos acercanos al restaurant Caldeni (c/València 452 Barcelona). Local pequeño -apenas 7 mesas- pero suficientemente cómodo y acogedor. Servicio atento, profesional y voluntarioso. Carta de vinos justa, con buenas referencias y precios moderadamente altos. Bebi solo. Abadia Retuerta Selección Especial 2005 en su formato 37,5cl (14,00€).

Aperitivos basados en pizza crujiente, bastoncitos con mayonesa de soja (riquísima) y almendras con curry. Perfectos para potenciar el muy ya abierto apetito. De primero tomamos Ensalada de Mozzarela trufada y emulsión de tomates ahumados (8,50€) y Gnochis con huevo de corral a 63º (9,50€). Maravillosos primeros platos: la ensalada fresca, sencilla, con una mozzarela antológica y el fabuloso contrapunto del tomate. El plato de Gnochis vicioso hasta límites insospechados, con los gnochis bañados en reducción de carne, y con un huevo bien cocido bajo una nuve de parmesano. Hivernal.

Los segundos fueron Steak Tartar (15,90€) y Buey Argentino – Hereford Pampeà (22,50€). Dos platos que demuestran el dominio del cocinero en cuanto a carnes refiere. Perfectos, sobretodo el buey argentino que seleccionamos de la ámplia oferta de procedencias (Nebraska, Kobe, Francia y la elegida Argentina). De postres Piña con coco y crema catalana con galleta Maria. Bien la piña. Sorprendente la crema catalana, espumada, golosa, toda una chuchería. Todo, más un café y dos aguas por 83,00€. Grata cena, de gran calidad precio. Muy recomendable.

Les Magnòlies (II)

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Diciembre 26, 2008

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Nueva visita a les Magnòlies (Arbúcies; Girona) para disfrutar de su atractiva propuesta gastronómica basada en una exhaustiva selección de producto y en preparaciones sencillas pero no faltadas de personalidad y conocimiento. El restaurante se mantiene en un envidiable estado de forma, manteniendo, sin altibajos, un alto nivel que, por el momento y por suerte o desgracia, ha pasado desapercibido ante los jueces de turno. El resultado, como viene siendo habitual, fue plenamente satisfactorio, con un muy buen equilibrio entre cocina, confort i servicio. En estas fechas se ofrecen algunos menús especiales y platos para llevar a casa. Nosotros nos decantamos por pedir platos de la carta. Empezamos la comida con un aperitivo: arros mar i muntanya i salmo amb verduretes. Una delicia de entrante basado en un arroz cremoso, con intenso sabor a gamba y caldo de ave y un platillo con salmon frio y mini verduras en excelente combinación. Muy bien. Excelente calidad y variedad de panecillos, destacando el de maíz y el de aceitunas negras. Los primeros platos fueron,  huevos poché con patata, trufa negra y foie (25€). Sin duda una de mis perdiciones. Un plato ofrecido fuera de carta y que cumplió con todas las -altas- expectativas: sabroso, suculento y muy vicioso . Un placer.

magnolies002El otro primero elegido fue Calamars de potera, trompeta i escamarlà (15,00€). Una atractiva combinación de calamares a la plancha en perfecta combinación con las trumpetes de la mort -una de las setas más exquisitas para cocinar guisos- y unas cigalas peladas y chafadas. Un muy buen plato aúnque algo cuantioso y de difícil digestión. Continuamos con Lluç amb arrós negre i llamantol (18,00€). Puro mercado. Merluza muy fresca a la plancha en combinación con un arroz impecable cocido con el bogavante y servido con algunos trozos de él. Sin fisuras. También pedimos Costella de vedella amb escalivada de verdures i salsa al pebre verd (18,00€). Otro plato de mercado impecable, con una ternera de primera, que se deshacía en la boca muy bien acompañada con una fabulosa escalibada. Sin alardes pero muy efectivo. De nuevo, lo único a puntualizar es que los segundos también fueron muy cuantiosos. magnolies003

Ya sin casi apetito compartímos una refrescante y muy bien hecha caipiriña con helado de coco (8,00€) que supuso, aparte de un excelente postre, un digestivo ideal para emprender el camino de retorno. Para terminar, café muy bueno con petit fours correctos. Buena carta de vinos con, aproximadamente un centenar de referencias. Vinos actuales a precios bastante moderados. Nos decantamos por un Belondrade & Lurton 2006 (28,00€). Un valor seguro que, después de más de un año en botella, empieza a dar lo mejor de sí mismo, dejando atrás las notas excesivamente amaderadas de catas anteriores. Maridó muy bien con toda la comida, aromas de fruta blanca bien arropados por los tonos de madera; sabor ácido y complejo. Cristaleria adecuada para la ocasión. En resumen, Les Magnolies, supone una excelente propuesta, en un entorno agradable y, lo mejor de todo, es que hay continuidad y constancia en su trabajo. Muy recomendable.

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Els Tinars

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Octubre 27, 2008

Nueva visita al restaurante Els Tinars (972 830 626), un templo que, conjuntamente con el Casamar y El Celler de Can Roca, forma el tríangulo perfecto del panorama gastronómico actual, como mínimo en mi zona de influencia. Elegir platos es tarea complicada, pues uno de los puntos que siempre he destacado del restaurante es que todo apetece y, encima la carta, como mérito añadido, es muy extensa, cubriendo la mayor parte de necesidades y estilos gastronómicos. El plus de fantasía que aporta Marc Gascons a las recetas, no hace más que engrandecer un local que ya lleva muchos años creciendo y evolucionando hasta situarse en un nivel muy alto de satisfacción, muy por encima de algunos laureados.

Fuímos seis comensales más mi pequeño ayudante quien, de nuevo, no dejó supervivientes en un suculento plato de filete con patatas. También se zampó su habitual crema de verduras traída de casa y trabajada en Thermomix. Los otros empezamos con unos antológicos bunyols de bacallà  y unas correctas pero excesivamente grandes croquetas de carne. De primero rovellons del Pirineu saltats amb botifarra del perol. Un plato casi invernal, extraordinario, con setas sabrosísimas y butifarra que se deshace en la boca. Una excelente interpretación de territorialidad. Otro primero destacable fue el nostre caneló de llobregant amb bolets, parmesà, tomàquet, pinyons i emulsió de ceps. Un clàsico del apartado de Marc. Un plato que ha sufrido múltiples mutaciones durante los años que lleva en la carta. Aúnque sabroso y excelente no está al nivel de versiones anteriores, pues una excesiva cantidad de parmesano en el relleno del canelón resta frescura al plato que repito, aúnque muy apetecible, resulta excesivamente cuantioso. Otros primeros que disfrutamos como homenaje a la cocina de temporada otoñal fueron trencadissa d’ous ferrats amb patates fregides al moment, trencadissa de cullera amb patata ou potxé, pernil de jabugo i bolets, barreja de bolets (cep, rossinyol, rovelló, llanega) amb salsitxes, botifarra de perol i ou ferrat, amanida de tou de tilers amb fruites dolces del temps i vinagreta de mel i romaní. Todos los primeros los acompañámos con un Allende Blanco 2005 (D.O.C.Rioja). Un blanco 90% Viura, 10% Malvasía y con, nada menos que, 14 meses de crianza en barrica de roble francés. Un vino fresco y aromático pero con la suficiente fuerza y estructura para aguantar la avalancha gastronómica a la que lo sometímos.  De segundos, Espardenyes i salsitxes amb tomàquet a l’estil de Sant Feliu. Espardenyes maxi-size, con excelente carne y una salsa de tomate medianamente picante que unía perfectamente los sabores. Una fabulosa visión mar i muntanya. Llom de gall de Sant Pere amb verduretes, una pieza espectacular de uno de los más nobles habitantes de la costa. Un plato de mercado, fresco, sabroso y sin interferencias. Impecable. Muy cuantioso. Otros segundos disfrutados fueron filet de vedella rostit amb cansalada, patata, carbassa, remolatxa i espinacsArrós amb espardenyes y una estratosférica espatlla de cabrit rostida que gozaba de un sabor y textura alucinantes. Un Pintia 2005 (D.O.Toro) se sitió, excepto con el gall, como pez en el agua. Un tinto de estilo comercial, potente, goloso y concentrado pero no exento de calidad. Repetímos vino de la última visita del mes de mayo. La carta de vinos es muy buena con una ámplia selección de vinos a la última y una novedosa sección de vinos en liquidación en la que, tras ser advertidos de la posibilidad de chasco, podemos difrutar de vinos antíguos a buenos precios. De postres, un obligado coulant de xocolata amb gelat de canyella (pantagruélico) y unos Flam suau de formatge fresc amb maduixots, cítrics i Grand Marnier más una Torrija cremosa amb poma i gelat de llet cremada. No probé estos últimos, pero viendo la cara de mis acompañantes, debían estar muy buenos. Algunos tomaron moscatel Gran Feudo. Cafés, petit fours de rigor. Mucho placer acumulado en una velada perfecta, rodeado de família y, encima, invitado (por eso no incluyo precios; en todo caso la cosa ronda por los 65€/barba). ¿Qué más se puede pedir?

Mimolet restaurant

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Octubre 14, 2008

Primera visita a éste bonito restaurante (Pou Rodó, 12 Tef. 972 20 21 24) situado en pleno barri vell de Girona. El espacio es acogedor y cómodo pero las mesas estan excesivamente juntas e imagino que, a más de medio aforo, puede resultar algo molesto. Tuvimos suerte que el pasado sábado éramos muy pocas mesas. Carta atractiva basada en propuestas de mercado con ciertos toques de creación. El resultado, aúnque medianamente satisfactorio, no cumplió con las expectativas, más teniendo en cuenta el precio medio.

De aperitivo, unas sabrosas croquetas de jamón ibérico, “brandada” de bacalao con moniato (correcta) y crema de garbanzos con butifarra negra (muy buena). Buen pan de estilo rústico. De primero compartimos un surtido de croquetas caseras (marisco, perol y setas) que no mostró suficiente nivel por los 10,50€ que costaba. El marisco demasiado potente y las demás buenas pero pasajeras. Jamón ibérico con higos (11,50€). Excelentes higos maduros con jamón correcto. Nada especial pero sabíamos lo que pedíamos. Revuelto de rossinyols con salchichas (13,90€). Excelente platillo, setas frescas y bien cocidas combinando muy bien con las salchichas. De segundos, dos Melosos de ternera con patata chafada (19,00€). Una muy buena pieza de carne tierna, con salsa de cocido y patata hervida chafada. Falta conjunción y chispa entre los ingredientes. Bueno en todo caso. Tártar de atún (12,50€) fresco y apetitoso. Sólo un postre, un refrescante Mascarpone, vainilla, gerds y Pedro Ximenes (6,80€). Agua, dos cafés y un Guilla Blanc 2007 (Bru de Verdú; D.O.Costers del Segre); 13,50€. Un Macabeu fermentado en barrica que rozó un nivel muy alto. Servicio joven, atento y voluntarioso. En definitiva buena comida pero muy faltada de alma. Pero eso no es todo…

…Targeta roja por el plato de filete con patatas (congeladas) que sirvieron a mi hijo. Un trocito de carne muy buena, del tamaño justo para un niño de tres años. Se la terminó toda. Lo que me di cuenta bastante más tarde es que nos la cobraron como un plato de adulto titulado “Dueto de ternera de Girona con Camasecs”. 22,00€. Fabuloso, me la colaron por la escuadra. Enhorabuena.

Ca l’Enric

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Septiembre 7, 2008

Tras cuatro años desde la última visita, volvemos a Ca l’Enric (Crta. De Camprodón s/n; La Vall de Bianya. 972 29 00 15). La primera vez que estuvimos fue el dia siguiente a nuestra boda (que celebramos en Les Cols d’Olot) y, la verdad, no teníamos el estómago para demasiadas aventuras. Ahora volvemos para intentar hacer justicia. Voy sin cámara pero si buscais en alguno de los blogs amigos encontrareis algunas fotos de los platos que hemos tomado. El comedor es grande, con mesas muy ámplias y bien separadas entre ellas. La sillas son muy cómodas. La iluminación excesivamente ténue. El servicio es excelente, amable y profesional, con multitud de detalles agradables para mi pequeño. Platos adaptados para ellos, también precios adaptados cosa que, viendo la minuta final, se agradece.

La carta de vinos es extensa, algo caótica en cuanto a existencias y añadas y muy cara. Nos decantamos por un cava Privat Opus Evolutionum (33€) servido en copas muy adecuadas y a buena temperatura de servicio. Se trata de un 100% Chardonnay con larga crianza, un cava de burbuja fina y tacto cremoso, con notas tostadas y de levadura. Un todo terreno para este tipo de comidas con sabores tan variados.

Nos sirvieron de aperitivo una especie de tostaditas rellenas de aceite con tomate (buenas sin más), conseva de rovellons y queso (muy rica, con unas setas sabrosas y el queso fresco y muy cremoso), pincho con aceituna rellena de queso y envuelta en anchoa (aceituna muy grande jugosa con buena anchoa), gírgoles rebozadas (un vicio de fritura), salmon ahumado con perlas de sandía (excelente ahumado con el contrapunto de la frescura de la fruta). Licuado de pepino (tubito de pepino líquido con aceite de oliva. Pasajero). En la carta se puede elegir un menú tradició (68€) o un menú creació (89€). Esta vez elegimos platos de la carta. Gazpacho de tomate, anchoas, granizado de aceite de oliva (26€). Bueno pero nada sorprendente, incluso el gazpacho excesivamente líquido, sin sustancia. Flauta de tortilla de rossinyols, con cebolla, queso y almendra tierna (30€). Sin duda, el mejor plato de la comida: un revuelto fantástico envuelto en una fina tortilla con queso rallado por encima. Bien presentado, sabroso, rozando un nivel muy alto. Pescado de lonja con aceite de espígol (33€). Lomo de rape muy fresco con patata excesivamente bañado en espígol. No me parece un plato a la altura del restaurante, en casa lo puedo simular bastante bien. Mitjana de buey con pipas y royal de setas  (30€). Buena carne a la brasa con un pastel fino de setas bastante bueno. De nuevo, el plato no me parece nada especial, simplemente bueno. De postres decidimos compartir, en ración entera, uno de los pre-postres: Aspic de naranja y limón con tisana (15€). Refrescante, con sabor cítrico pero algo falto de personalidad. Café solo muy bueno acompañado de unas trufas heladas sobre un volcán (algo echan que empieza a humear), una performance obviable pero que a mi hijo le ha encantado.

 

En total 193€ (sumando el IVA y el filete con patatas de mi hijo). Un precio excesivamente alto por el placer percibido. Esto incluye 5 euros +IVA por persona en concepto de pan y servicio. Alucinante. Conste que el servicio de sala, con el siempre exquisito Joan Juncá a la cabeza, está a un nivel muy alto, pero la satisfacción percibida, en la cual el precio pesa bastante, no. Los productos son de primera, el menaje también, pero falta emoción, falta innovación, falta sorpresa. Alta cocina sin corazón. En caso contrario que moderen los precios.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Els Tres Turons

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Agosto 28, 2008

Finalmente el pasado sábado visité Els Tres Turons (Carretera de Mata Km.12; Arenys de Munt; 937951446), restaurante sencillo y tradicional pero que ofreció un excelente resultado. Fuímos seis personas y, bien recomendados por uno de los acompañantes, nos situamos en la terraza. Comodidades no abundan pero al menos la mesa era grande.

La carta ofrece productos básicos y típicos de este tipo de restaurante: carnes a la brasa, ensaladas sencillas, escalibada y algun otro producto de temporada. De primero compartímos unos fantásticos pimientos verdes fritos, bien cocidos, nada aceitosos y al punto de sal. Rossinyols salteados con butifarra, riquísimos, rompiendo todo mi escepticismo (estando a 23 de agosto era para serlo), muy bien salteados. Tortilla de patatas, impecable, con patatas tiernas y nada seca. De libro. Escalibada, lo mas flojo, el pimiento rojo estaba algo crudo y daba la sensación de llevar muchas horas cocido. A mejorar. Ensalada verde, con ingredientes nada destacables pero cumpliendo su refrescante cometido. Los segundos se basaron en carnes a la brasa destacando unos buenos filetes de ternera y un gratapallers (pollo pequeño) que en este caso creció más de lo deseable. De postres un bacanálico crepe de vainilla cubierto de chocolate que me sació para el resto del dia. En general buen producto y cocción. Servicio rápido, eficiente y atento.

La carta de vinos tiene algunas referencias muy interesantes. Se nota el consejo de algún amigo. Nos decantamos por un Gotin del Risc Mencia 2006 y un cava Bertha Gran Reserva 2004. Los dos vinos rozaron un nivel muy alto, servidos en copas adecuadas y a la mejor temperatura. No resulto una velada precisamente económica (40€ por persona) pero pasé un rato agradable, comiendo bien y en buena compañia. ¿Qué más se puede pedir?

 

Amestu

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Agosto 20, 2008

Sarroca de Lleida (Segrià) es una pequeña población situada a unos 20km de Lleida. La zona, pese a contar con productos autóctonos e interesantes como caracoles, aceite, aceitunas, melocotones, almendras, higos, conejo…, no cuenta con demasiadas propuestas  gastronómicas interesantes.  El restaurante Amestu (c/Major 16; 973 126 319), abierto hace unos cuatro meses, supone, en este sentido, una empresa innovadora e incluso atrevida.

El local es grande, espacioso y bien iluminado. Arquitectonicamente es original, combinando soluciones modernas con decoración y acabados rústicos. Dispone de diferentes comedores, separados unos de otros con puertas correderas de cristal. Las mesas están bien separadas, con sillas algo duras que disminuyen algo un confort que también está penalizado por una acústica no muy bien resuelta (la sala resuena mucho y eso que, en ella,  sólo éramos dos mesas de cinco posibles). Se permite fumar aúnque me quedé con la duda de si en todo el restaurante.

En la carta se aprecia una cierta falta de regionalidad, pues se requeriría un mayor protagonismo de los productos de la tierra en detrimiento, por ejemplo, de los frutos del mar. No me gustó el detalle de que faltaran bastantes platos de la carta y el servicio, aúnque amable y voluntarioso, es muy pero que muy lento, penalizando seriamente el tempo de la comida y condicionando gravemente su desarrollo. Pan blanco bastante bueno. En cuanto a la comida, se nos sirvió cómo aperitivo un huevo poché con polvo de maíz y ensalada.

Un aperitivo cuantioso, que bien hubiera servido como primer plato. Excelente huevo contrastando magníficamente con el maíz frito rallado muy fino (foto). Muy bueno. Prescindible la ensalada que, por cierto y como detalle a corregir urgentemente, nos reencontramos en la mayoría de platos de la comida. Intuimos, conociendo las costumbres de la zona, que lo hacen con la intención de rellenar al máximo los platos pues, en general, se valora en exceso la cantidad como baremo de satisfacción gastronómica.

Los primeros platos elegidos fueron Ensalada de langostinos servida con guacamole y mango (13,5€). La misma ensalada del aperitivo pero bien amenizada con un guacamole sabroso, langostinos de calidad y un refrescante fondo de mango. Escalivada con colas de cigala al aroma de vainilla y puré de aceitunas negras (14,5€). Un acierto: escalibada de excelente factura, sobre una tostada crujiente (demasiado gruesa). Cigalas muy buenas, bien cocidas y presentadas. La misma ensalada que en aperitivo. Los segundos se basaron en Ventresca de atún, cous-cous y verduritas (16,50€). Un pedazo de atún fresco, poco cocido, apetitoso y de buena textura y sabor con un cous-cous ejemplar, muy bien conseguido.

La misma ensalada que en el aperitivo. Carré de cordero con menta (18,50€).  Buena carne, bien presentada, con un contraste con la menta que no me convenció.  De postre Piña flambeada con helado de coco, fresca y jugosa la piña, sabor caramelizado y helado muy rico. Digestivo y refrescante.

Carta de vinos corta, cara, con referencias faltantes y otras poco apetitosas. Debe mejorar con urgencia. Lo bueno es que lo reconocen. No tuvimos que decantar por un Raimat Chardonnay 2006 (12,5€) que aguantó como pudo. Nos fuimos sin café. En total la cuenta ascendió a 89,50€. En general valoro muy positivamente la apertura del restaurante y espero, a pesar de que no será fácil, que triunfen, pero deben mejorar muchos aspectos que dificultan el disfrute gastronómico que, en última instancia, es lo que más importa.

Hotel Llevant, Casamar, El Roser II

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Julio 29, 2008

Solemos pasar unos días al año en el hotel Llevant de Llafranch (Baix Empordà; Girona). Es un lugar acogedor y privilegiado, sobretodo por su acceso a la playa sin tráfico a la vista. Lo mejor del hotel es su terraza, el menú y su conexión con el entorno. Lo peor: precios elevadísimos por los servicios ofrecidos y un desayuno que, año tras año, pierde atractivo. Buen ambiente y confort pero mala relación calidad-precio.

Como de costumbre, no puede faltar la visita obligada al restaurante del hotel Casamar. Si no fuera porque las habitaciones no tienen aire acondicionado problemente nos alojariamos en él. Este fue mi primer alojamiento en la zona, allà por 1982 (todavía no levantaba un metro del suelo). El restaurante dirigido por Quim Casellas no para de evolucionar satisfactoriamente. Realiza una cocina moderna, sin excesivos alardes y con buenos productos en un entorno relajado y confortable (sobretodo la terraza). Precios altos pero justificables. Carta de vinos mejorando sustancialmente. Tomamos cava Maria Casanovas y Pago de los Capellanes Nogal 2004. Muy recomendable. La foto de la derecha corresponde al lomo a la sal que prepararon expresamente para mi pequeño. Un detalle para agradecer. De los otros platos me quedo con unas excelentes verduras a la brasa con queso Tou de Til·lers (foto), ensalada de bogavante y una suculenta pierna de cordero asada con patatas y cebolla. En próximas visitas tomaré más detalle de la velada.

En L’Escala (Alt Empordà; Girona) tuvimos mucha suerte de encontrar una mesa libre en la terraza del Roser II.  EL sumiller Rafel Sabadí fue uno de los ganadores del pasado certamen de cata organizado por Vila Viniteca. La terraza del restaurante, con buenas vistas al mar, es el mejor lugar para disfrutar de una comida que me sorprendió por su elevado nivel. No conocía el restaurante ni tampoco tenía demasiadas referencias de él. La família cuenta con un hostal-restaurante en el centro de la población con menores pretensiones. Precios altos, cocina creativa con excelentes productos pero también excelente cocina de mercado. Carta de vinos a la altura. Servicio atento y profesional. Repetiré y prometo tomar muchas fotos.

El Celler de Can Roca (14 junio)

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Junio 16, 2008

Sin cámara ni bolígrafo nos presentamos siete personas (seis + mi pequeño ayudante) al nuevo restaurante de los hermanos Roca. Menuda pífia la mía, pues la velada dio para apuntar i retratar mucho. Lo siento, prometo ahorrar y volver otra vez, pero esta vez armado hasta los dientes.

El local les ha quedado la mar de chulo. Ocupa la antigua zona de banquetes que había, más o menos, delante del antiguo restaurante. La verdad es que el nuevo espacio les hace más justícia: moderno, muy moderno, cómodo y muy luminoso. Nos acomodaron en una mesa apartada, en un espacio ámplio y de ambiente relajado. El único pero de la comida fue la inexplicable lentitud entre que nos sentamos y nos sirvieron el primer plato (casi 1,5h). Se ganaron una pequeña reprimenda que funcionó, y vaya si funcionó, pues, a partir de ese momento todo fue auténtica relojería suiza.

Destaco la fabulosa carta de vinos, su bodega ejemplar y el trabajo de Carles, sumiller, a la altura del mejor Josep Roca de antaño,  éste ahora se dedica a otros enseres algo más estirados. Tomamos Emilio Rojo 2006 (D.O.Ribeiro); 38€. Majestuoso vino blanco, fresco, frutoso y muy ácido. Excelente inicio, aúnque antes de servir una segunda botella hubiera sido recomendable preguntar. Mancuso 2004; 48€. Una de las mejores expresiones de Garnacha de Aragón. Sublime. Muy bien servidos, con copas fabulosas y a precios más que justos. Aproximadamente un 30%-50% por encima de tienda. Vale la pena. En los postres un Chardonnay bortritizado de Borgoña del 95, cuyo nombre no recuerdo pero que resultó fantástico. Un Auslese de Maximin Grunhauser (bien escrito?) y algun que otro Mataró (Alta Alella) dulcificaron los postres.

La cocina de Joan Roca, ajena a polémicas facilonas se situa en un acertado punto medio entre los ejes de la tan publicitada polémica. Cocina de altura sin apenas fisuras. Productos de primera calidad con elaboraciones sorprendentes pero nada extravagantes. Apasionante y nada aburrida templanza. Los snacks (galleta de romero e hinojo, flor de calabacín encurtida en janciana con mini zanahoria y gelatina de curry y naranja, parmesano crujiente con pimienta de la Vera),y las tapas (guisantes -excesivamente pequeños- con velouté de hinojo, bombón de foie con melocotón de viña, caramelo de miel y viognier) rayaron un nivel muy alto, sorprendente y potenciador de un apetito que me quedó muy mermado después de un Arroz con sepia y perdiz (clásico de 1999) que, aúnque perfectamente ejecutado (arroz crujiente y con un perfecto ensamblaje de los ingredientes) se me antojó algo pesado. Tambíen tomé una ventresca de cabrito con leche merengada. Carne divina, fresca y jugosa. Mis platos los compartí con unos alucinantemente grandes y ricas cigalas ahumadas con curry y con otro segundo ahumado: un lomo de lubina fabuloso. Es bastante lamentable que no apunte el nombre exacto de los platos (y su precio) pero el retardo inicial causó estragos en mi pequeño ayudante. Evidentemente le tuvimos que dedicar, a momentos,  más atención a él que a los platos. Yo no como sin él.  Por cierto, tuvo mil atenciones. Grácias. Es un detalle que actualmente no abunda.

Una interpretación del perfume Thierri Muggler y un estratosférico cromatismo naranja fueron los postres elegidos. Café riquísimo con petit fours de rigor, normalitos. Obligada profanación de la bodega. Gracies Carles.

Volveré, si puedo, pronto. Al margen de las incidencias (propias y ajenas) no hay duda que El Celler de Can Roca supone, actualmente, una de las opciones Michelínicas más interesantes que existen, sobretodo por una acertadísima calidad percibida/Precio.

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