Roger
El Roger (Salmonete) es uno de mis pescados favoritos y una tarde de estas, paseando por Blanes, no me pude resistir a la tentación de comprar unos cuantos ejemplares, ya que a 14€ el kilo me pareció un precio de lo más atractivo, más teniendo en cuenta su generoso tamaño. Destripados, bien limpios y horneados unos minutos a alta temperatura (es un pescado de cocción muy rápida) han supuesto una cena de los más veraniega. Servidos con pan con tomate, aceite de oliva virgen y algo de sal gorda. En la nevera quedaba un poco de un fabuloso Lanius Blanc 2006 (D.O.Alella) que con su fragancia fina y acidez punzante han acompañado la mar de bien a los deliciosos bocados de roger.
Sardinas a la pseudo-brasa
La sardina. Uno de los pescados que más vicio me provoca; y eso que reconozco que la descubrí tarde, probablemente por ceguera-esnobista y grave incultura gastronómica. A rectifcar se ha dicho. Compradas bien frescas (según dicen si estan algo dobladas es que son fresquísimas), lavadas bajo el grifo y directamente a la brasa. Esta vez pseudo-brasa eléctrica, pues el dia no estaba como para encender fuego y esperar que se generara la brasa. Aderezadas con sal gris y acompañadas con unos tomates maduros con ajo y abundante aceite de oliva, más algo de pan con tomate, suponen un manjar difícil de igualar y a un precio de risa. Un plato que alcanza sus máximas cotas de placer en las calurosas noches de verano, cocidas sobre la leña de olivo o almendro que nos traemos de las tierras de Lleida. Tintos jóvenes y blancos sin barrica se antojan buenos compañeros. Esta vez la ganadora ha sido una Manzanilla en Rama de Barbadillo. Fantástico maridaje.
Atún rojo: ¿Blanco o tinto?
Cena de viernes. Unos berberechos, aliñados con aceite de oliva y vinagre de módena, y una ensalada con lechuga, canónigos y tomate cherry aderezada con aceite y crema de vinagre de Pedro Ximenez. Luego, un precioso corte de atún rojo que lo cocemos a la plancha unos segundos y lo rematamos con sal gris de Guerande.

El recuerdo de un post de encantadísmo en el que nos hablaba de una de sus combinaciones predilectas -spaghetti al pesto y atún a la plancha que maridó con un Clos Dominic (D.O.Q.Priorat)- hizo que me decantara por una opción similar: Carlets 2004 (Piró de Matret; D.O.Q.Priorat, 30€). Se trata de un cupaje de Garnatxa, Carinyena y Merlot con 18 meses de barrica francesa de primer y segundo año. Un vino de corte mediterráneo, fresco, con aromas de frutos rojos ácidos, humo y pizarra. Sabe a fruta fresca, con cuerpo y acidez, y con un tanino crujiente y jugoso que lo hace muy pero que muy apetecible. A esta bodega, que incluso visité en otoño del 2006, le he perdido la pista; no se si continuan produciendo vino. Espero que si, pues su primera añada fue de lo más prometedora. El caso es que este Carlets no estaba solo. Un Do Ferreiro Cepas Vellas 2006 (Gerardo Méndez; D.O.Rias Baixas; 18,50€) se aproximaba con ganas de dar guerra. Y vaya si la dio. Este gran vino, que ocupa un lugar privilegiado en mi podio de blancos, es un prodigio sin barrica. Sólo fruta, lías y depósito. Aromas frutales y herbáceos potentes, y muy envolventes, levadura y lía fina. En boca es fresco, frutal, con mucha acidez pero con un tacto graso muy sedoso y agradable. El vino tiene muchísima presencia, es complejo y cambiante y, quizás suponga un choque de personalidades con el atún. La ensalada y los berberechos aplaudían de placer con él, pero el atún prefirió el Carlets. Pues sí. El pescado prefirió al tinto.

Martes de penitencia
Un trabajo, un negocio y un hijo de dos años son ocupaciones suficientes como para olvidar que estoy pagando el gimnasio sin usarlo desde hace demasiado tiempo. Uno se acuerda de estos detalles cuando, de vez en cuando y con mucho miedo, se sube a la báscula. El resultado es estremecedor. Debo hacer algo. ¡Hoy ensalada!. Lechuga, endivia, tomate, zanahoria, judias verdes, maíz y un poco de mozzarela fresca que se intuye como la parte pecaminosa del plato. Lo riego con aceite de oliva virgen extra Trio Infernal 1/1, 100% arbequina de olivos de Torroja de Priorat. Un aceite procedente de la bodega Combier-Fisher-Guerin que con mucho acierto dirige el gran Pep Aguilar. Un aceite sabroso, de buena arbequina, suave pero sin la complejidad de algunos 100% arbequina de les Garrigues (Lleida) . Más pasajero pero mucho más caro.

La cena de fin de año
Ante el atraco que supone salir a cenar el dia de fin de año y el poco tiempo que teníamos para dedicarnos a la cocina, decidímos, por primera vez, encargar la comida a un restaurante y traerla a casa. Ante las múltiples opciones que se presentaban, nos decantamos por la oferta de El Racó d’en Freixa (Sant Elies 22, Barcelona,93 209 75 59) que, por 39€, ofrecía un menú bastante completo. Visto lo ofrecido nos pareció un precio de lo más atractivo.
El menú se presenta perfectamente envasado y con unas completas instrucciones de preparación (nada complicadas). El primer plato fue una crema de calabaza con micro-ensalada y butifarra de frutos secos, un plato muy apetecible, con una crema estupenda de textura suave y sabor fuerte que se integraba perfectamente con la butifarra, sabrosa y tierna. Luego, una lluerna con setas y verduras y caldo de anisados, un pescado excelente, increíblemente jugoso y fresco. El caldo de anisados, aúnque muy rico, robaba demasiado protagonismo a los demas ingredientes. Como plato fuerte un jarrete de ternera con cebollitas y patata confitada. Un plato duro, clásico, que a esas alturas costaba ingerir: muy bueno pero demasiado copioso. De postre un cremoso de chocolate con fideos crujientes que, sinceramente, y con el estomago tan lleno no pude disfrutar plenamente.
El menú lo maridamos con un Pulligny-Montrachet 1er Cru “Le Cairellet” 2005 (Domaine de la Montille) que, sin duda, fue un tremendo infanticidio. Las ganas me pudieron más que la paciencia. El vino, jodidamente caro, estaba de vicio, con notas típicas de la chardonnay -piña, mantequilla, tacto graso- y con una elegancia fabulosa, aúnque la madera gritaba más que nadie. Por suerte tener paciencia valió la pena con un Artadi Grandes Añadas 2000. Sublime, muy complejo y elegante, un ir y venir de fruta y madera; jugoso, voluminoso y muy largo. Uno de los mejores del 2007. Lo compré en Girona a principios del 2003. En resumen,una manera nueva y positiva de dar el callo en lo que debe ser una de las cenas importantes del año.
Fast Food casero

Noche de viernes. Tengo hambre y pocas ganas de cuidar la línea. Desde la ventana de mi casa veo los coches que se amontonan en el McAuto. Sinceramente no se que gracia le ven a esa comida que, si lo analizamos bien no es ni económica, y, tras ver el visceral reportaje “Super Size Me”, se me han pasado las ganas de comprobarlo. De todos modos no voy a renunciar a mi particular fast food compuesto por unas patatas fritas en aceite de oliva virgen extra de la cooperativa de Sarroca de Lleida (Garrigues), un aceite 100% arbequina que se comporta excelentemente crudo o cocido, y un par de hamburguesas de carne de vacuno de Girona. Lo he acompañado con un Garnacha de Fuego 2006 (D.O.Calatayud), 100% Garnacha con algunos meses de barrica. Un vinito más que decente que, por 4,60€, proporciona buenas dosis de placer, con aroma potente y frutal, con recuerdos de mora y cereza y con sabor corpulento, fresco y con final especiado.








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