Les Magnòlies (II)



Nueva visita a les Magnòlies (Arbúcies; Girona) para disfrutar de su atractiva propuesta gastronómica basada en una exhaustiva selección de producto y en preparaciones sencillas pero no faltadas de personalidad y conocimiento. El restaurante se mantiene en un envidiable estado de forma, manteniendo, sin altibajos, un alto nivel que, por el momento y por suerte o desgracia, ha pasado desapercibido ante los jueces de turno. El resultado, como viene siendo habitual, fue plenamente satisfactorio, con un muy buen equilibrio entre cocina, confort i servicio. En estas fechas se ofrecen algunos menús especiales y platos para llevar a casa. Nosotros nos decantamos por pedir platos de la carta. Empezamos la comida con un aperitivo: arros mar i muntanya i salmo amb verduretes. Una delicia de entrante basado en un arroz cremoso, con intenso sabor a gamba y caldo de ave y un platillo con salmon frio y mini verduras en excelente combinación. Muy bien. Excelente calidad y variedad de panecillos, destacando el de maíz y el de aceitunas negras. Los primeros platos fueron, huevos poché con patata, trufa negra y foie (25€). Sin duda una de mis perdiciones. Un plato ofrecido fuera de carta y que cumplió con todas las -altas- expectativas: sabroso, suculento y muy vicioso . Un placer.
El otro primero elegido fue Calamars de potera, trompeta i escamarlà (15,00€). Una atractiva combinación de calamares a la plancha en perfecta combinación con las trumpetes de la mort -una de las setas más exquisitas para cocinar guisos- y unas cigalas peladas y chafadas. Un muy buen plato aúnque algo cuantioso y de difícil digestión. Continuamos con Lluç amb arrós negre i llamantol (18,00€). Puro mercado. Merluza muy fresca a la plancha en combinación con un arroz impecable cocido con el bogavante y servido con algunos trozos de él. Sin fisuras. También pedimos Costella de vedella amb escalivada de verdures i salsa al pebre verd (18,00€). Otro plato de mercado impecable, con una ternera de primera, que se deshacía en la boca muy bien acompañada con una fabulosa escalibada. Sin alardes pero muy efectivo. De nuevo, lo único a puntualizar es que los segundos también fueron muy cuantiosos. 
Ya sin casi apetito compartímos una refrescante y muy bien hecha caipiriña con helado de coco (8,00€) que supuso, aparte de un excelente postre, un digestivo ideal para emprender el camino de retorno. Para terminar, café muy bueno con petit fours correctos. Buena carta de vinos con, aproximadamente un centenar de referencias. Vinos actuales a precios bastante moderados. Nos decantamos por un Belondrade & Lurton 2006 (28,00€). Un valor seguro que, después de más de un año en botella, empieza a dar lo mejor de sí mismo, dejando atrás las notas excesivamente amaderadas de catas anteriores. Maridó muy bien con toda la comida, aromas de fruta blanca bien arropados por los tonos de madera; sabor ácido y complejo. Cristaleria adecuada para la ocasión. En resumen, Les Magnolies, supone una excelente propuesta, en un entorno agradable y, lo mejor de todo, es que hay continuidad y constancia en su trabajo. Muy recomendable.
