Gourt de Mautens Tinto 2005
La bodega, situada en Rasteau, en el norte del Ródano, elabora un tinto, un blanco y un rosado. Este último no lo he probado, el blanco, cupaje de Garnacha Blanca y Borboulenc con crianza en depósito de cemento, fue un trago agradable aúnque no memorable. Ahora me ocupo del tinto, cupaje de Garnacha (70%), Carinyena (15%) y Monastrell (15%), con 18 meses de crianza combinando cemento y madera. El resultado es un vino soberbio, oscuro y brillante, con aromas frescos, nobles y muy afrutados (moras, cerezas, arándanos), recuerdos de tocador, regalíz y un fondo ligeramente tostado que aporta elegancia. En boca es goloso, nada empalagoso, con recuerdos de uva y fruta fresca, amargor de hollejo. Muy mediterráneo. Largo, complejo y muy placentero. Una expresión inédita, para mi, y fabulosa de la Garnacha. En tienda unos 33€.
Puntuación: 8,5
Els Tres Turons
Finalmente el pasado sábado visité Els Tres Turons (Carretera de Mata Km.12; Arenys de Munt; 937951446), restaurante sencillo y tradicional pero que ofreció un excelente resultado. Fuímos seis personas y, bien recomendados por uno de los acompañantes, nos situamos en la terraza. Comodidades no abundan pero al menos la mesa era grande.
La carta ofrece productos básicos y típicos de este tipo de restaurante: carnes a la brasa, ensaladas sencillas, escalibada y algun otro producto de temporada. De primero compartímos unos fantásticos pimientos verdes fritos, bien cocidos, nada aceitosos y al punto de sal. Rossinyols salteados con butifarra, riquísimos, rompiendo todo mi escepticismo (estando a 23 de agosto era para serlo), muy bien salteados. Tortilla de patatas, impecable, con patatas tiernas y nada seca. De libro. Escalibada, lo mas flojo, el pimiento rojo estaba algo crudo y daba la sensación de llevar muchas horas cocido. A mejorar. Ensalada verde, con ingredientes nada destacables pero cumpliendo su refrescante cometido. Los segundos se basaron en carnes a la brasa destacando unos buenos filetes de ternera y un gratapallers (pollo pequeño) que en este caso creció más de lo deseable. De postres un bacanálico crepe de vainilla cubierto de chocolate que me sació para el resto del dia. En general buen producto y cocción. Servicio rápido, eficiente y atento.
La carta de vinos tiene algunas referencias muy interesantes. Se nota el consejo de algún amigo. Nos decantamos por un Gotin del Risc Mencia 2006 y un cava Bertha Gran Reserva 2004. Los dos vinos rozaron un nivel muy alto, servidos en copas adecuadas y a la mejor temperatura. No resulto una velada precisamente económica (40€ por persona) pero pasé un rato agradable, comiendo bien y en buena compañia. ¿Qué más se puede pedir?
Yves et Mathilde Gangloff Condrieu 2005

En los años ’80 Yves Gangloff empezó su proyecto con el rescate de viñas y baldíos y en 1987 se creó el Domaine con la construcción del las instalaciones y la primera vinificación.Repartido sobre 6 parcelas diferentes, 2 en Condrieu, y 4 en Costa Asada. Una única bodega en Condrieu y dos en Costa Asada. En total 6 hectáreas para producir dos tintos (La Barbarine, con cepas jóvenes de Syrah y Viognier, y La Sereine Noire, vinificado con Syrah de viñas viejas sobre pizarra y granito) y el blanco de Condrieu. Solo 1600 cajas anuales de producción entre los tres vinos. El blanco es un 100% Viognier plantado en laderas sobre gneis y pizarras en descomposición sobre subsuelo granítico. Fermentación en barrica (Allier, Nevers 40% nueva) y posterior crianza durante 12 meses. El vino tiene aroma potente, mineral, necesita algo de tiempo pues se nota la barrica muy marcada, notas de melocotón, cereales y limón. Rico, expresivo y complejo. En boca es denso, algo graso, con acidez que refresca el conjunto, taninos de madera por pulir. Sabroso, largo e incluso opulento. Una expresión salvaje de Viognier, muy alejada del tópico suavecito que, como mínimo, yo tenía de la variedad. Eso si, caro de narices (sobre los 60€) cosa que penaliza seriamente la puntuación en relación al placer percibido.
Puntuación: 8,50
Clos des Grives Crozes-Hermitage 2006
Debido a que muchas veces, seguramente a causa de mis imperfecciones léxicas, no pueda quedar demasiado clara mi opinión sobre algun vino o restaurante, a partir de ahora voy a puntuarlos, sólo como complemento a mis comentarios y, en todo caso, como resumen de ellos.
Dicho esto, siguiendo mi periplo por el Ródano me encuentro con este vino que es de lo más alucinante que he probado ultimamente. El precio rondará los 25€-30€. Es un vino de otro de los componentes del Trio Infernal, Combier, que tiene su bodega en el Ródano, en Pont de l’Isère. Es un vino 100% Syrah prodecente de un viñedo de más de 50 años plantado en suelos arcillo-calcáreos y con canto rodado. Vendimia manual y crianza de 12 meses en barricas (mayoría nuevas) de roble francés. Tiene sólo 12,76% vol. El vino es de color cereza oscuro. Nariz fantástica, de media intensidad, con notas de fruta negra con hueso, fresas, humo, madera y caliza. Aroma complejo y muy placentero, nada que ver con muchos de los Syrah peninsulares. Sabe fresco, a fruta, seco, jugoso, ligero de cuerpo pero con presencia y casta. Tacto amargo y graso de hollejo. Largo y con retronasal tostado. Una joya, uin vino justo, preciso y sin alardes innecesarios. Toda una lección. Pese a ser 2006 está perfecto para beber aúnque supongo que los meses lo haran mejorar todavía más.
Puntuación: 9,00
Amestu
Sarroca de Lleida (Segrià) es una pequeña población situada a unos 20km de Lleida. La zona, pese a contar con productos autóctonos e interesantes como caracoles, aceite, aceitunas, melocotones, almendras, higos, conejo…, no cuenta con demasiadas propuestas gastronómicas interesantes. El restaurante Amestu (c/Major 16; 973 126 319), abierto hace unos cuatro meses, supone, en este sentido, una empresa innovadora e incluso atrevida.
El local es grande, espacioso y bien iluminado. Arquitectonicamente es original, combinando soluciones modernas con decoración y acabados rústicos. Dispone de diferentes comedores, separados unos de otros con puertas correderas de cristal. Las mesas están bien separadas, con sillas algo duras que disminuyen algo un confort que también está penalizado por una acústica no muy bien resuelta (la sala resuena mucho y eso que, en ella, sólo éramos dos mesas de cinco posibles). Se permite fumar aúnque me quedé con la duda de si en todo el restaurante.
En la carta se aprecia una cierta falta de regionalidad, pues se requeriría un mayor protagonismo de los productos de la tierra en detrimiento, por ejemplo, de los frutos del mar. No me gustó el detalle de que faltaran bastantes platos de la carta y el servicio, aúnque amable y voluntarioso, es muy pero que muy lento, penalizando seriamente el tempo de la comida y condicionando gravemente su desarrollo. Pan blanco bastante bueno. En cuanto a la comida, se nos sirvió cómo aperitivo un huevo poché con polvo de maíz y ensalada.
Un aperitivo cuantioso, que bien hubiera servido como primer plato. Excelente huevo contrastando magníficamente con el maíz frito rallado muy fino (foto). Muy bueno. Prescindible la ensalada que, por cierto y como detalle a corregir urgentemente, nos reencontramos en la mayoría de platos de la comida. Intuimos, conociendo las costumbres de la zona, que lo hacen con la intención de rellenar al máximo los platos pues, en general, se valora en exceso la cantidad como baremo de satisfacción gastronómica.
Los primeros platos elegidos fueron Ensalada de langostinos servida con guacamole y mango (13,5€). La misma ensalada del aperitivo pero bien amenizada con un guacamole sabroso, langostinos de calidad y un refrescante fondo de mango. Escalivada con colas de cigala al aroma de vainilla y puré de aceitunas negras (14,5€). Un acierto: escalibada de excelente factura, sobre una tostada crujiente (demasiado gruesa). Cigalas muy buenas, bien cocidas y presentadas. La misma ensalada que en aperitivo. Los segundos se basaron en Ventresca de atún, cous-cous y verduritas (16,50€). Un pedazo de atún fresco, poco cocido, apetitoso y de buena textura y sabor con un cous-cous ejemplar, muy bien conseguido.
La misma ensalada que en el aperitivo. Carré de cordero con menta (18,50€). Buena carne, bien presentada, con un contraste con la menta que no me convenció. De postre Piña flambeada con helado de coco, fresca y jugosa la piña, sabor caramelizado y helado muy rico. Digestivo y refrescante.
Carta de vinos corta, cara, con referencias faltantes y otras poco apetitosas. Debe mejorar con urgencia. Lo bueno es que lo reconocen. No tuvimos que decantar por un Raimat Chardonnay 2006 (12,5€) que aguantó como pudo. Nos fuimos sin café. En total la cuenta ascendió a 89,50€. En general valoro muy positivamente la apertura del restaurante y espero, a pesar de que no será fácil, que triunfen, pero deben mejorar muchos aspectos que dificultan el disfrute gastronómico que, en última instancia, es lo que más importa.
Condrieu – La Loye 2006
Otro vino de Jean Michel Gerin, esta vez procedente de Condrieu. Supone un paso adelante en relación al anterior vino catado. Procede de una plantación de Viognier de 19 años. La fermentación se realiza en barrica de roble francés (30% nueva). Un 70% del vino tiene una crianza de 12 meses en barrica, el resto permanece en depósito de acero inoxidable. El vino tiene color claro. Aroma fresco y fragante, con notas de plátano maduro, anís, hinojo y pan tostado; fondo mineral. Boca goloso y graso pero con una acidez que refresca el conjunto. Sabroso, con recuerdos de plátano y algo de madera fina. Largo. Deja grasa. Excelente vino que conjuga perfectamente potencia, frescor y acidez. De momento la experiencia con el Ródano es muy positiva.
Vin de Pays – Viognier 2006
Empiezo agosto con un tour por los vinos de las tierras de la Catalunya Nord y el Ródano. Creo que por historia, geografía y variedades, representan una extensión lógica de los vinos de Catalunya. Empiezo con el blanco básico de la bodega de Jean Michel Guerin en el Ródano (Francia). Es mi primera experiencia con los vinos de Guerin que, por cierto, elabora conjuntamente con sus colegas Combier y Fisher los Trio Infernal del Priorat, vinos que me gustan bastante, aúnque seguramente en este proyecto tiene más mérito el enólogo Pep Aguilar que los susodichos.
El Vin de Pays es un vino bastante atractivo. 100% Viognier de viñas jóvenes. Aproximadamente un 20% del vino tiene 8 meses de barrica. Es de color amarillo claro. Aromas intensos y muy frescos, con recuerdos de cáscara de limón y hierbas aromáticas bien conjuntados con otros aromas de crianza (mantequilla, ligeros toques amaderados, levadura). Un conjunto curioso y equilibrado. El aroma me recuerda mucho a la masa cruda de un pastel bizcocho. En boca es algo graso, fresco, con cierta densidad pero a la vez fresco, bastante frutal e incluso con dejes de trópico.
Buen vino, anguloso, con sensaciones muy opuestas pero muy bien complementadas. Seguiremos probando.






