Sopa & Caldo. Vivencias de plato y copa

Hotel Llevant, Casamar, El Roser II

Publicado en Restaurantes por sopaycaldo en Julio 29, 2008

Solemos pasar unos días al año en el hotel Llevant de Llafranch (Baix Empordà; Girona). Es un lugar acogedor y privilegiado, sobretodo por su acceso a la playa sin tráfico a la vista. Lo mejor del hotel es su terraza, el menú y su conexión con el entorno. Lo peor: precios elevadísimos por los servicios ofrecidos y un desayuno que, año tras año, pierde atractivo. Buen ambiente y confort pero mala relación calidad-precio.

Como de costumbre, no puede faltar la visita obligada al restaurante del hotel Casamar. Si no fuera porque las habitaciones no tienen aire acondicionado problemente nos alojariamos en él. Este fue mi primer alojamiento en la zona, allà por 1982 (todavía no levantaba un metro del suelo). El restaurante dirigido por Quim Casellas no para de evolucionar satisfactoriamente. Realiza una cocina moderna, sin excesivos alardes y con buenos productos en un entorno relajado y confortable (sobretodo la terraza). Precios altos pero justificables. Carta de vinos mejorando sustancialmente. Tomamos cava Maria Casanovas y Pago de los Capellanes Nogal 2004. Muy recomendable. La foto de la derecha corresponde al lomo a la sal que prepararon expresamente para mi pequeño. Un detalle para agradecer. De los otros platos me quedo con unas excelentes verduras a la brasa con queso Tou de Til·lers (foto), ensalada de bogavante y una suculenta pierna de cordero asada con patatas y cebolla. En próximas visitas tomaré más detalle de la velada.

En L’Escala (Alt Empordà; Girona) tuvimos mucha suerte de encontrar una mesa libre en la terraza del Roser II.  EL sumiller Rafel Sabadí fue uno de los ganadores del pasado certamen de cata organizado por Vila Viniteca. La terraza del restaurante, con buenas vistas al mar, es el mejor lugar para disfrutar de una comida que me sorprendió por su elevado nivel. No conocía el restaurante ni tampoco tenía demasiadas referencias de él. La família cuenta con un hostal-restaurante en el centro de la población con menores pretensiones. Precios altos, cocina creativa con excelentes productos pero también excelente cocina de mercado. Carta de vinos a la altura. Servicio atento y profesional. Repetiré y prometo tomar muchas fotos.

Cenando con Bertha

Publicado en Actualidad por sopaycaldo en Julio 18, 2008

Ayer jueves, gracias a la gentileza de Pep Torres, algunos clientes y amigos del gran Joan Valencia (Cuvee 3000) pudimos disfrutar de una memorable velada en las instalaciones de la bodega Bertha (San Sadurní d’Anoia). La bodega, a pesar de no disponer de viñedo propio, es puntera en la zona en cuanto a calidad, regularidad y novedad. Sus cavas parten de un brut reserva de 9 meses, pasando por el brut nature, el gran reserva, el rosado pinot noir, el moderno lounge, el siglo XXI y el novedoso Max, con algo de barrica (el 40% de Chardonnay) y 4 años en bodega. Productos excelentes y siempre en un nivel de calidad constante. Pep Torres nos ofreció una fantástica cena que se basó en unas refrescantes ensaladas, gambas rojas a la brasa, mejillones hervidos y unos monstruosos chuletones. Reposteria, café y Partagaz nº4. Una velada mágica que no hubiera sido posible sin la grandeza de Pep, Joan Valencia, mi amigo Miquel y todos los asistentes, procendentes la mayoría de grandes locales de la ciudad condal. Gracias a todos.

 

Monvínic & Comerç 24

Publicado en Gastronomía, Vinos por sopaycaldo en Julio 18, 2008

Visita de mediodía al nuevo espacio “eno-gastronómico” situado en la calle Diputació 249 de Barcelona (932 726 187). De nuevo, y debido a la relajación vacacional, olvido mi cámara en casa. Hubiera valido la pena echar más de una instantánea. Monvínic és un elegante lugar que pretende aglutinar en un único espacio biblioteca, bar de vinos, restaurante y sala de conferencias. El sitio es bonito, oscuro y moderno. El diseño es obra de Alfons Tost. Después de la visita como cliente del bar de vinos, uno se queda con la impresión que, en el fondo, el espacio no deja de ser un restaurante caro con servicio de bar de vinos y espacio de lectura . En ningún momento noté las ganas de divulgar nada. Esta sería la parte negativa que se agrava con el horario, pues si la intención inicial era la de abrir por la mañana para que los más puristas disfrutaran de una gratificante cata matinal, la realidad es que el horario de cata se inicia a las 13:00 horas rompiendo parte de esa divinidad para acercarse un punto más a la realidad más mortal. La hora del aperitivo nacional o el postre europeo. En cuanto a lo bueno, pues una carta de vinos táctil la mar de chula (aúnque se nos “colgó” un par de veces), muy ámplia, con precios por botella muy ajustados, copas acertadas, servicio atento y cargado de buenas intenciones aúnque algo lento y despistado (supongo que por la falta de rodaje y asiganción de roles). Buena selección de unos 20-25 vinos por copas rondando los 2-3 euros por media copa y 5-6 por copa entera (relleno muy generoso, aúnque intuyo que el tiempo y los balances disminuirán las raciones) y fantástica predisposición a abrir por copas cualquier vino de la carta previa confirmación del precio por copa o media copa. ¡Ojo! creo que éste es el mejor detalle del lugar, el auténtico “quid” de la divulgación. Nuestro aperitivo se compuso de: FX Pichler Gruner Veltliner Federspiel Loibner 2005, maduro y sosegado en nariz però ácido, vivo y vibrante en boca. Ladoucette 2002 (AOC Poully-Fumé). De nuevo aromas maduros y frutosos en nariz, elegante, con recuerdos de lías. En boca es sabroso, corpulento y muy placentero. Camino Chardonnay 2004 (Monterey country; USA). Excelente vinito, excesivo en todas sus fases pero con un descaro muy placentero. Fruta voluptuosa y madera marcadísima pero con una gracia difícil de justificar. Mondavi Chardonnay Private Selection 2003 (Central Coast; USA). Menor en expresión que el Camino. Justito pero con cierta gracia. En total 9,00€ por probar 4 vinos en un entorno de lo más confortable y condiciones ideales. Repetiré.

Tras el aperitivo nos dirigimos al Comerç 24 o el reducto de cocina “glocal” de Carles Abellán. Sin rodeos: 170€ por 2 menús más un Plácet blanco 2006 (D.O.C.Rioja) a 24€ (blancos a precios razonables y tintos carísimos) me parece una minuta excesiva por el placer proporcionado, más teniendo en cuenta una lentitud exasperante, una separación entre mesas insuficiente y una climatización más digna de Torquemada que de un restaurante del siglo XXI.  Unos entrantes apetitosos e ilusionantes (aceitunas con anchoa, Macadamias con oro, cortezas de cerdo con guacaína, grissini con yogur de pesto y filo de parma con yuzu) dieron paso a un menú con más bajos que altos en el sentido que, siendo platos muy bien realizados y con cierta gracia y sorpresa, no destacan en cuanto a producto. Además, la lentitud rompía constantemente el tempo de la comida Uno se acaba la comida sintíendose algo vacio de alma y, desafortunadamente, de estómago. Los platos fueron Tártar de atún (rico), “barat” marinado con cítricos (fresco pero sin sorpresas), melón con jamón (justo), ravioli de sepia con múgolas a la crema (apetecible), alcachofas con bacalao (memorable), arroz negro con sepia de playa (justo), Rabo de toro con trufa de verano (épico). Refrescantes postres basados en trinomio mandarina-pasión-menta y Muesli-yogur-pasión. Sablé de piña con merengue con piña. Pan, aceite, chocolate, financiero y oreo de sésamo negro con vainilla. Con un servicio más acelerado se hubiera conseguido un resultado más placentero. En  todo caso, saludos a la eficiente camarera y a su notable nivel de catalán que en su reciente etapa en el Cingle todavía estaba por pulir. Puro ejemplo.