Marqués de Alella Pansa Blanca 2007
La última novedad de Marqués de Alella es este Pansa Blanca (Xarel·lo). Vendimia manual y maceración pelicular de unas 8 horas, con lenta fermentación sobre lías. Amarillo claro, cristalino, con aromas finos a uva madura, pera, hinojo. Salino. Penetrante. Entrada en boca fresca, amargo, con fruta y cierta grasa; largo. Lías finas. Se hace el silencio. Suena por el fondo un solo de Oboe de François Leleux que añade sentimiento a la cata. Fabuloso. Ya hace algun tiempo que el mercado se nutre de buenos y sutiles Xarel·los monovarietales (Nun, Pardás, Xarel·lo Pairal…) entre los que destaca este Marqués de Alella que sorprende por su frescura, originalidad, produndidad y facilidad (peligrosa) de trago.
Alella, mi D.O. más cercana y querida, con pequeños suelos de influencia marítima, con excelsa presión inmobiliaria y en peligro de extinción, resiste dando excelentes coletazos vinícolas (Lanius, Marqués de Alella Allier, Mirgin, Orbus, Mataró…) y nos sorprende con uno de los blancos más acojonantes de los ultimos tiempos. Ojo! apenas 12€.
Els Tinars
Nueva visita al restaurante Els Tinars situado en Llagostera (Girona; 972 830 626). Es un restaurante grande, espacioso, luminoso y cómodo, con una propuesta gastronómica muy sugerente con la que es realmente difícil no quedar satisfecho, en primer lugar por la intachable calidad de los platos y, en segundo lugar, por la gran variedad que estos ofrecen: recetas clásicas (jamón, croquetas, buñuelos de bacalao, canelones…), cocina de mercado con un producto impecable y sugerencias más actuales basadas en productos excelentes con dosis moderadas de fantasía. El restaurante lleva ya bastantes años exibiendo este buen nivel, todo un mérito, más teniendo en cuenta el gran número de mesas que se atienden simultániamente. Lógicamente, los precios han subido bastante en los últimos tiempos, pero a pesar de todo la relación entre la calidad percibida y el precio sigue siendo bastante buena.
El lugar ofrece lo básico para que los pequeños esten a gusto: sillas, prohibición de fumar y platos adaptados. Mi pequeño aydante se ha zampado sin compasión el filete con patatas que se aprecia en la anterior imagen. Excelentes patatas y mejor carne. Los demás comensales (4) hemos tomado unas demasiado grandes pero excelentes croquetas de carne y unos viciosísimos buñuelos de bacalao. De primero, tártar de gambas de Palam
ós, patata chafada y tomate natural (25,40€). Un plato brillante, Marc Gascons domina perfectamente la cocina de la gamba y lo muestra en este fabuloso plato equilibrado, fresco, sabroso y sin estridencias. Otro comensal se ha decidido por los clásicos canelones de la casa y su acompañante ha repetido con el tártar. Yo me he decidido por probar un Bogavante aliñado con aguacate, huevo duro revuelto y aceite de su coral (19,90€). Muy bueno el bogavante, fresco y con sabor intenso. El resultado de la combinación, aunque formando un conjunto fresco y original no llega al nivel de placer proporcionado por el tártar de gambas. El aguacate y el huevo “llenan” demasiado en un plato en el que esperaba encontrar un entrante más ligero. Muy bueno pero sin resultar emocionante.

De segundo, nuestros acompañantes han elegido un arroz seco con espardenyes que han decidido compartir. Excelente el arroz, seco y crujiente, bien acompañado por el marisco. Yo he tomado un Roasbeaf asado al momento con romero, gñoquis cremosos, alcaparras y mostaza Colman’s (17,50€). Una carne excelente, tierna, jugosa, con un acompañamiento muy bien elegido. La mostaza, bajo mi punto de vista, es horrible con un sabor muy fuerte que enmascara en exceso el conjunto. Por fortuna solo se trata de unas gotas. Muy buen plato.

También hemos tomado una lubina a la sal con patata cremosa (28,80€). Pescado fresquísimo, se derretía en la boca, cocinado con sencillez pero con maestría. Un plato de mercado sin elementos perturbadores. Un acierto. De postre me he decidico por un clásico coulant de chocolate excelentemente preparado. Un postre imitado en todo el mundo pero que no todos ejecutan correctamente: tierno el bizcocho con un chocolante caliente de primera calidad. Un flan de queso con mojito y gelatina de Grand Meunier ha completado los postres. Según el que se lo ha zampado, el postre estaba excelente. Nos lo creeremos.
Uno de los errores dels Tinars que no tienen mucha explicación es la ausencia de sumiller. La carta de vinos es amplia, con precios caros pero aceptables, las copas son buenas pero el servicio no está a la altura. Hemos difrutado de un siempre magnifico Marqués de Alella Allier 2005 (27,00€) y de un moderno pero placentero Pintia 2005 (36,50€). Buenos cafés.
En general, y como suele ser costumbre en els Tinars, hemos gozado de una muy buena comida, en un ambiente confortable y con correctísima eficiencia del personal. Solo falla lo del vino.
Paciencia afortunada
Mis dos últimas botellas de Barón de Chirel 1995 y Roda I 1996. Tras una semana de muchos vinos “actuales” (ya contaré), me apetecía tomar unos vinos tranquilos y finos. Muchos buenos vinos de la Rioja de los 94, 95, 96 e incluso 98 todavía estaban libres de mermelada, así que pensé que estos dos vinos saciarían mi necessidad de finura. El primero fue el Barón de Chirel, un vino que, aunque caro (este costó 5200 pts), me gusta por su equilibrio entre fruta, crianza y finura. El vino parece mucho más joven, con un color intenso y sin rasgos de vejez. Aromas complejos a laca, madera, tabaco y una fruta roja más presente de lo que imaginaba. Sabor con cierto cuerpo, graso, amargo y con buen final. Bastante bueno pero sin emocionar. La verdad es que el Roda I impresiona bastante más. Con un color más abierto que se hace respetar. Aroma muy elegante y complejo, de difícil descripción. Notas de cedro, tabaco y especias. Los aromas frutales no se perciben con claridad . Boca elegante, aterciopelado y muy duradero.
Parece que he tenido suerte con la guarda de estos dos vinos: sanos y en buen momento de cata. Este round lo gana Roda por muchos puntos ya que me proporciona lo que realmente estaba deseando.


