Sardinas a la pseudo-brasa
La sardina. Uno de los pescados que más vicio me provoca; y eso que reconozco que la descubrí tarde, probablemente por ceguera-esnobista y grave incultura gastronómica. A rectifcar se ha dicho. Compradas bien frescas (según dicen si estan algo dobladas es que son fresquísimas), lavadas bajo el grifo y directamente a la brasa. Esta vez pseudo-brasa eléctrica, pues el dia no estaba como para encender fuego y esperar que se generara la brasa. Aderezadas con sal gris y acompañadas con unos tomates maduros con ajo y abundante aceite de oliva, más algo de pan con tomate, suponen un manjar difícil de igualar y a un precio de risa. Un plato que alcanza sus máximas cotas de placer en las calurosas noches de verano, cocidas sobre la leña de olivo o almendro que nos traemos de las tierras de Lleida. Tintos jóvenes y blancos sin barrica se antojan buenos compañeros. Esta vez la ganadora ha sido una Manzanilla en Rama de Barbadillo. Fantástico maridaje.


Yum, yum…. sardinas. El problema de la brasa eléctrica, sobre todo si la tienes en el interior, son los olores que producen esas sardinas. Una forma de evitarlos es limpiarlas (cabeza y tripa fuera) y meterlas en horno fuerte unos minutos, aderezadas con ajo, sal y aceite. En cualquier caso, como bien dices, la mejor forma de prepararlas es a la brasa con fuego de leña.
Pues sí,el olor es el precio a pagar. Y ura mucho. Probaré tu sugerencia. Ya lo comentaré
Saludos.