Àpat!
Un restaurante del centro de Barcelona abierto en domingo. Menuda sorpresa! Tras llegar a las 11:45h a la estación de Sants y después de un fin de semana trepidante, apetecía una comida ligera y de calidad. A las 13:00h nos presentamos al restaurante dos personas y mi pequeño ayudante. El local tiene buen aspecto, de una arquitectura ya típica del Eixample (largo y estrecho), con una decoración, moderna y oscura. Conviene una mano de pintura urgente. Cuando entramos nos invadió un tufo considerable de tabaco consecuencia probable de una noche de sábado ajetreada. No me gusta este detalle. Nos sirven un aperitivo justito (tostada con corte de chorizo. Bueno pero obviable). La carta es sugerente con una oferta atractiva y suculentas propuestas aparte. Nos decantamos por una excelente y muy bien resuelta sopa de alcachofa con espuma de parmesano y langostinos (10,90€). Un plato con personalidad y calentito, con un sabor muy bien definido de la alcachofa combinando muy bien con el parmesano pacojet. Ensalada de sardinas marinadas con tomate, cebolla tierna y rúcula (8,30€). Una estupenda ensalada, fresca y crujiente, con unas sardinas fabulosas. Un conjunto sencillo pero brillante. “Calamarcets” a la plancha con salteado de rossinyols y espárragos verdes (15,50€).

Una combinación típica, con buena presentación pero algo insípida en su conjunto. Los calamares tenian poco sabor y los rossinyols menos. Plato a mejorar. Tártar de atún, con caviar de arenga y aguacate (12,00€). Un exceso de salsa de soja (debería anunciarse) enmascaraba el conjunto; el atún era bueno pero los trozos excesivamente grandes. Excesivamente “fuerte”. Tatín de higos con helado de queso de cabra (4,50€). Sorprendentemente el helado no era de queso sino de limón! Las prisas hicieron no reclamar. Sabroso, pero con limón un poco chungo.
La carta de vinos es atractiva, con sugerentes propuestas actuales a precios correctos (para ser Barcelona). Nos decantamos por un Pardás Xarel·lo 2006 (D.O.Penedès; 19,00€). Un vino distribuído por Vila Viniteca que supone uno de los abanderados en la nueva ola de Xarel·los del Penedès. Un vino fresco, frutoso, suave, con justas notas de barrica, elegante y perfecto acompañante de los platos elegidos. Café justito.
Si nos quedáramos con los primeros platos, el resultado sería de cinco estrellas. Los segundos y el postre, sinceramente, no dieron la talla. Servicio correcto, un tanto ajetreado, más teniendo en cuenta lo vacío del local.
Para ir con niños: se puede fumar. No tienen sillas para niños ni menús adaptados. Las mesas son pequeñas. No es un lugar adecuado para menores de 7-8 años.
ÀPAT! Aribau,137 Barcelona 93 439 64 14
VII Encuentro Verema
Segunda asistencia al famoso encuentro de aficionados al vino organizado por verema , que ya va por su séptima edición. Esta vez acudo sólo y, por casualidad, sin encontrarme ningún conocido. Esta soledad, a pesar de tener su cara negativa, me permite concentrarme mejor en mis propósitos de cata y observación. Valga decir que he charlado y debatido con muchos compañeros, así como compartido muchos vinos, pero sin las obligaciones que, a veces, implican las compañías y amistades. Muchos reencuentros jocosos y montones de abrazos bañados en almíbar, así como sublimes peloteos y amigos salidos de la nada al gran Quim Vila, fueron los preámbulos a unas horas que me dieron, con sus altibajos, buenas dosis de diversión.
La primera sesión fue a cargo de Chus Madrazo -otro con más “amigos” de los que desea-, director técnico de Contino, que nos presentó una cata vertical de algunas añadas de su Reserva. Se cataron vinos del 1974 (primera añada), 1980, 1985, 1994, 1999, 2000, 2001, 2004, 2005 y 2007. Fue un rato ameno y didáctico. El primer Contino, elaborado con mayoría Tempranillo y Garnacha, Mazuela y Viura, estuvo 36 meses en barricas de roble americano usadas con trasiegos cada 4 meses. Se embotellaron 78.037 botellas de las que, actualmente, quedan unas 700. El vino tenía, lógicamente, un color abierto, yodado, con un aroma fino, complejo, con notas de madera vieja, alcohol, humo, y frutos secos. En boca era ligero, fino, suave, cálido y con nervio. Un gustazo. En el Contino de 1980 se introdujeron los depósitos de acero inoxidable. El vino, ya sin Viura, sigue los pasos del 1974 con rasgos finos y elegantes fruto de una buena evolución. En la cosecha de 1985 se introduce un 50% de roble francés. Se conserva bien pero tiene bastante menos complejidad que los anteriores. Una gran crisis productiva, que se materializó con la ausencia de las añadas 1992 y 1993, atizó a la bodega hasta la sobrevalorada añada 1994 en la que se produce un vino muy interesante y con futuro. 1999 es la añada en la que Contino pasa a ser 100% responsabilidad de Chus Madrazo quien asume su dirección técnica. Una añada difícil, con fuertes heladas primaverales pero con un resultado notable: el vino está muy expresivo, con notas bien definidas de ciruelas maduras muy bien integradas con la madera y los matices tostados del roble. Muy buen vino. 2001 y 2004 fueron, para mí y con diferencia, los mejores vinos de la velada. Vinos vivos, muy expresivos, cambiantes y con casta, sobretodo el 2004 que contaba con un resfrescante 18% de Graciano. Un vino espectacular, muy por encima de la media y capaz de sonrojar a alguno de sus hermanos mayores. En esta añada 2004 se llega a una asombrosa producción de 248.700 botellas, más teniendo en cuenta la calidad del vino. Las añadas 2005 y sobretodo 2007 (con roble francés, americano y húngaro) pintan muy bien aúnque todavía no están terminadas. En el 2005 se nos sirvió una copa 100% Tempranillo a la que luego se le añadió un chorro de Graciano. Curioso experimento en el que, realmente, el vino mejoraba. En general todos los vinos mostraban un muy buen nivel, “modernizándose” con el paso de los años pero sin llegar nunca a excesivas extracciones y concentraciones. Un acierto. Chus Madrazo estuvo justo y claro en sus explicaciones, siempre ameno y entendible.
Tras la vertical de Contino se inició la primera mini-feria dónde se pudieron catar, de la mano de elaboradores y distribuidores, los vinos de muchas de las bodegas participantes. De esta primera sesión destacaría un buen Finca Dofí 2002 (Priorat), Puerto y Mira Salinas 2005 (Alicante), Abadía Retuerta Cuvee el Palomar 2005 (VT Castilla León), Muga Blanco 2007 (Rioja), Lola García y Sh 2006 (Navarra). Se mejoró, con creces, la cena-cóctel del año pasado tanto en calidad como en cantidad.
Durante la mañana del sábado hubo una vertical de Enate Reserva en la que se probaron las añadas 1998, 1999, 2000, 2001, 2002 y 2003. En general no son vinos de mi gusto: una expresión algo ruda de Cabernet Sauvignon al que no le acabo de encontrar su lugar. Quizás sea por lo que dijo Jesús Artajona sobre el vino: “que es un vino para entendidos” ¿?. En todo caso, reconozco que estoy en una fase de crisis con la Cabernet Sauvignon. La dirección de la cata fue detallada, bien explicada y de interés, con muchos detalles técnicos y abundantes datos relevantes. Siguió una gran cata de Amontillados dirigida por Jesús Barquín, Alvaro Girón y Jorge Pascual (presidente del consejo regulador). Fue un recorrido fascinante por la variedad de estos maravillosos vinos de los que, realmente me di cuenta que sabía muy pocas cosas. Una lección magistral en la que aprendí un montón y bebí vinos imposibles. Terry Amontillado, Lustau VOS, Pedro Romero Prestige VORS fueron, para mí, los mejores, sin desmerecer para nada a la Manzanilla San León Reserva Família, Viña AB y Príncipe Amontillado. Los San León y AB, aúnque no són amontillados se sirvieron para poder entender mejor la evolución de fino-manzanilla a amontillado. Brillante y muy, pero que muy interesante.
La segunda mini-feria me proporcionó grandes satisfacciones. Lo mejor Contino Graciano y Viña del Olivo 2005 (Rioja), Aalto PS 2004 (Ribera del Duero), Enrique Mendoza Reserva Santa Rosa 2003 (Alicante), Santa Cruz de Artazu (Navarra), Viña Tondonia (Rioja), Beryna (Alicante) y la Manzanilla en Rama y el Pedro Ximenez Relíquia de Barbadillo, Clos Nelin (Priorat). Se me quedan muchos en el tintero. La lógica saturación me obligo al retiro siestero antes de que finalizara la velada.

El final de fiesta consistió en una mesa redonda con Quim Vila, Sara Pérez, Ignacio de Miguel y Mariano García en la que se debatió sobre el futuro del vino español en un contexto de globalización. Ante la lógica disparidad de opiniones no se llegó a ninguna conclusión relevante. Un conjunto de buenas intervenciones con réplicas poco contundentes. Como dijo Quim Vila, que estuvo brillante, todo depende con el color que se mire. Cada uno de los participantes propuso dos vinos. Destaco el Terreus 2003 de Mariano García, los vinos sin nombre (no comercializados) de Sara Pérez, una Carinyena del Monsant de ensueño y un Priorat de mucha finura. También me gustó mucho el Paisajes VII propuesto por Quim Vila, una garnacha riojana fina y muy elegante. En general fue interesante, con intervenciones ácidas y ocurrentes pero con falta de profundidad y debate. El público, en el que me incluía, estaba frío y poco participativo. Tras la conferencia y, pasando olímpicamente de la cena de 100€, me fui a la cama a dormir la mega-mona.
Obviando que asistir al encuentro me ha costado una pasta, destacaría la buena organización, lo interesante de los actos, las más que correctas instalaciones del hotel y el ambiente distendido y amigable de los elaboradores. Me sobran peloteos y ciertas ansias de protagonismo.
Speed of light
Speed of light, es el nombre del último single de Alphawezen, un grupo que produce una electrónica de lo más deliciosa. No tenía ni idea de su existencia hasta que, navegando por Itunes, me topé con ellos. Mucha riqueza instrumental, dominio de la técnica y voces dulces. Recomiendo prestarles atención.
Fondo de bodega
El primer vino que rescaté fue un Primitiu de Bellmunt 2000 (Rosa Maria Barolomé ; D.O.Q.Priorat). A finales de 2005 compré algunas cajas en bodega, juntamente con otras del 2001 y del 2002 (con la curiosidad que por capricho del importador a EEUU estaban etiquetadas como Clos Bartolomé y presentadas en cajas de madera de 12). Antonio Rodríguez, el propietario, posee algunas de las fincas más bellas que jamás he visitado en la zona: cepas muy viejas (60,70,80 años) de Garnatxa y Carinyena, plantadas en vaso, que se retuercen sobre si mismas y que producen cantidades míseras de uva. La primera añada de la bodega fue en 1998; la finca linda con Mas d’en Gil (Clos Fontà, Coma Vella, Coma Blanca). Este 2000 supuso la consolidación de la marca. Un auténtico vino de guarda con una grandísima expresión de terruño. 50% Garnatxa y 50% Carinyena, con 12 meses de crianza en barricas de roble (60% francés, 40% americano). El vino ha evolucionado muy bien; huele a fruta muy madura, a hollejo de uva tostado. La madera esta plenamente integrada. En boca es cálido, con cuerpo, goloso, mineral y con gran estructura. Una joya que sigue creciendo pero que, por el compromiso que ofrece ahora entre fruta y crianza, no lo guardaría mucho más tiempo. El siguiente vino que rescaté fue un Valserrano Finca Monteviejo 2002 (Bodegas la Marquesa; D.O.C.Rioja). Este vino supone el máximo nivel de esta bodega de de Villabuena (Álava) que, quizás, no tiene la fama que sus vinos merecieran. Elaboran una gama “clásica”, con un crianza (excelente), reserva, gran reserva, blanco (fabuloso) y tres vinos especiales: Finca Monteviejo, Mazuelo y Graciano. Monteviejo es un vino más que interesante, más teniendo en cuenta las dificultades que suposo el frío y húmedo 2002. El vino procede de una finca única plantada en 1948. 95% Tempranillo y el resto de Garnacha y Graciano. Tiene 16 meses de crianza en roble francés (75%) y americano (25%). Se embotelló en junio de 2004. Tras tres años y medio el vino está en un muy buen momento; huele a fruta negra con hueso y a madera nueva bien integrada. Es un vino elegante, con gran expresión de fruta y crianza. Un vino con una modernidad muy bien entendida pero sin renunciar a su propia historia. Huye de compotas y merecería mayor fama aúnque no es barato (24€).
Otra botella abierta fue un Gran Caus Rosat 2005 (Can Rafols dels Caus; D.O.Penedès). Lo considero uno de los grandes rosados del país. 100% Merlot y con un gran potencia. Este 2005 ya está muy cansado, el vino no expresa mucho. Un recuerdo pasajero de lo que fue. Esperaremos al ya inminente 2007.
Les Magnòlies
Tras casi dos años desde la última visita volvemos a Les Magnòlies, situado en la apacible población de Arbúcies (Girona). El restaurante ocupa una vieja casa señorial reformada. El espacio comedor es pequeño, con apenas 10 mesas, pero cómodo, luminoso y cálido. No se permite fumar. La carta se compone, básicamente, de productos de temporada con ligeros toques de autor. No destaca por la imaginación pero la mayoría de platos son de los más apetecibles. Hay muchos productos de interior, pero aprovechando su relativa proximidad con Blanes, también se ofrecen buenos productos del mar. Existe un menú degustación por 55€. Nuestra experiencia ha sido la siguiente:
Un entrante que se componía de un platillo con oreja de tocino y judias (normalito) y una alcachofa rellena de foie y trufa (excelente). Los primeros platos, difíciles de escojer debido a la suculenta oferta, fueron Raviolis de gamba con ceps y aceite de tòfona (13€).
Excelente plato, muy bien presentado con la textura suave y nada gomosa de la gamba, muy fresca, conjuntando perfectamente con el sabor de los ceps (buenísimo relleno). Un entrante ya muy visto pero, en este caso, muy bien resuelto. Ensalada de bogavante con falso arroz negro (19€). Buen bogavante, simplemente cocido, con hojas de ensalada y un arroz crujiente muy sabroso, con tacto graso de la salsa, con mucha personalidad. Los otros comensales comieron canelones de oca con foie y trufa (14€) y un crujiente de pies de cerdo del que no apunté más detalles. Ambos platos despertaron caras de satisfacción. Tuve la oportunidad de probar los canelones que estaban divinos: textura suave, bechamel deliciosa y un relleno espectacular. Un plato contundente que puede hacer peligrar el mayor de los apetitos. Me olvidé de apuntar los precios de los platos que siguen.
Los segundos platos fueron cordero lechal con alcachofas, excelente el cordero, aúnque la salsa de carne tenía demasiada potencia y enmascaraba un poco el conjunto. Faltaba un mayor y mejor acompañamiento. El plato más flojo de la velada. Pescado de la lonja de Blanes con ravioli de patata; una lubina, impecablemente servida, ligera, sabrosísima y con un acertado acompañamiento. Otro acompañante tomo un clásico solomillo de ternera con foie y reducción de vino; una pieza de carne de muy buen aspecto y, según la opinión de quien se lo zampó, muy pero que muy buena.
Un coulant de chocolate y unos buñuelos de chocolate, más unos financieros con frutos rojos fueron los postres escojidos. Sin brillar en exceso fueron un buen final de comida.
La carta de vinos es buena, más que correcta, con muchas referencias actuales y precios bastante buenos. La cristaleria es perfecta (copas Riedel de diferentes medidas y vasos de la misma marca). Tomamos un espectacular As Sortes 2006 (D.O.Valdeorras, 31€) que duró un suspiro y un El Sequé 2004 (D.O.Alicante, 22€), un tinto potente y moderno que estuvo fantástico. Se nota la ausencia de sumiller, pues deberian haberlo decantado. Cafés y petit fours correctos.
Les Magnòlies ofrece una carta muy atractiva, con muy buenos productos y una más que correcta elaboración. El trato en la sala es correcto, aúnque se echa en falta un mayor cuidado en el servicio del vino. 255€ 4 personas.

Les Magnòlies. Mn Antón Serres, 7 (Arbúcies). 972 860 879
Para ir con niños: abren a las 13.00h. No disponen de sillas para niños ni menús adaptados. Las mesas cuadradas son un tanto justas, mejor las redondas. No se permite fumar. Mi pequeño ayudante se sintió cómodo en todo momento, aúnque su sillita montada en la proporcionada sumaba una altura algo excesiva. Se comió sus macarrones en un plato cuadrado la mar de bonito y el personal estuvo muy atento y comprensivo con él. Acabamos la velada dando tumbos en el patio.






